Normalmente las noches antes de los partidos, da igual que
sean importantes o no, porque para el entrenador todos deben serlo y así
hacérselo ver a sus jugadoras por si éstas no lo perciben así, no suelo dormir
bien, si encima el encuentro es por la mañana, mi reloj biológico se altera
todavía más y aparte de acostarme tarde, el número de veces que miro el reloj
esperando que suene la alarma puede ser cercano al infinito.
Mañana se une una cosa más, el inicio de una nueva etapa,
una temporada que comienza sin saber bien cuáles serán sus derroteros, una liga
larguísima que comienza el dos de octubre y cuya fase regular termina el uno de
abril de 2012, tiempo para que pasen millones de cosas, buenas y malas,
esperemos que más de lo primero que de lo segundo.
Pero en deporte el ayer es historia y el futuro está muy
lejos, sólo vale el presente inmediato y éste se llama Baloncesto Arganda, nuestro
rival de mañana, ese equipo que podría estar en la Nacional Femenina si no
hubiera sido por tener otro equipo en esa categoría, un rival duro y que tendrá
ganas de imponer su reglas en un territorio ya conocido por ellas.
Enfrente nos tendrá a nosotras, un grupo que según lo visto
en la cena de equipo que hicimos el viernes tras nuestro entreno como fin de
pretemporada, está unido y en un proceso de cohesión más que alto, no sabemos
si será suficiente para dar nuestra primera campanada en la liga (porque alguna
daremos, de eso estoy seguro) pero haremos lo que esté en nuestra mano, de eso también estoy seguro, por ello, pase lo que pase mañana, voy a estar orgulloso de mi
grupo de jugadoras y es algo con lo que empezaré cuando escriba mi tercer
comentario en el blog una vez pasado el partido y sea cual sea el resultado.
Finalmente, no quiero dejar de destacar la cena que tuvimos
ya que sólo la he nombrado de pasada y me gustaría dedicarle este párrafo, la
cual estuvo a punto de no celebrarse por enfermedad de una de nuestras
jugadoras pero que se recuperó a tiempo y sacó fuerzas de flaqueza para hacer
un entreno más que decente a pesar del estado febril que había pasado, cosas
como esas son las que hacen fuerte a un grupo y demuestran el compromiso
adquirido. Pues lo dicho, la cena fue un cúmulo de buen humor y de disfrute en
las que uno se siente realmente a gusto y disfrutando el momento, cosa que
seguro que repetiremos en más ocasiones, sólo puedo dejaros una foto del
evento, de baja calidad que para eso la hice yo.
Nada más por hoy, me vuelvo a mi cubículo esperando que pase
la noche, a ver mi película de culto particular “Hoosiers” que hoy he buscado
en Blu-ray pero no la he encontrado (la seguiré buscando que el DVD ya debe
estar a punto de fenecer tras tantos visionados como su día falleció la versión
VHS) y a pensar en mañana, siendo consciente que, cuando este presente haya
finalizado, sobre las 14.00 horas, a las 14.01 pensaré en el siguiente llamado
Corazonistas el domingo 9 a las 11.30 de la mañana, pero ese ya será otra
historia.
Adiós a todos, gracias a los que me hayáis leído y hasta el
próximo.

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