Una semana más y otra vez con idéntico
resultado, esa misma noche echaron la película de 300 y que alberga frases
épicas como la de “esta noche cenaremos en el infierno” y a ciencia cierta que
fue así ya que si creíamos que la semana pasada estábamos en las puertas de él,
en esta ocasión entramos de pleno derecho ardiendo en cada una de sus llamas.
Desde luego no seré yo quién
busque excusas a la situación actual con un claro 0-6 aunque a efectos reales
sea un 1-5 por aquello de incumplimiento de normas federativas y siempre seré
el primero que daré la cara cuando vayan las cosas mal, estamos donde estamos
por deméritos propios y hay dos opciones, seguir peleando por lo que uno cree o
rendirse una vez cumplido el primer cuarto de la liga regular.
Es justo reconocer que el camino
hacia Delfos se ha torcido y sólo nosotras podemos enderezarlo aunque algunos
ajenos se crean en posesión de su oráculo y planteen soluciones “alternativas”
que debe ser parecido a algo así como aconsejar curar enfermedades incurables
con plantas medicinales, pero claro, sin ser el enfermo y sin ser el médico,
sólo por referencias, así es muy fácil opinar, pero ya sabemos que es lo que
toca en estos momentos.
Mientras, seguiremos intentando
ver el campo, cuestión fundamental que no logramos resolver y que, mejor que yo sin duda, lo
explica Will Smith en la película “la leyenda de Bagger Vance” que cuenta la
historia de un jugador de golf que perdió todo su potencial tras venir de la
I Guerra Mundial, y en el que sirve para
expresar la concentración y confianza que todo jugador de cualquier deporte
debe llegar a tener para obtener resultados, altamente recomendable.
Y así vamos, pulgada a pulgada (a
que me sonará a mí eso), el domingo nos espera en casa Juventud Henares, rival
que vendrá a lograr su primera victoria y que tiene apuntado en rojo el partido
del domingo, como bien ponen en una web de la localidad en el que textualmente
dicen: El próximo domingo visitan al Distrito Olímpico (12:15 horas)
confiadas en poder lograr la primera victoria, si se mantienen
las sensaciones de los últimos partidos.
¿Tendrán razón? Yo pensaría lo
mismo si fuera el rival, es su obligación, igual que la mía es creer en lo que
hago y que, más tarde o más temprano, dará sus frutos.
La constancia, el trabajo diario y duro, la fuerza para levantarse tras cada tropiezo, la formación del equipo alrededor de un objetivo, hacen que empujéis sin desfallecer este proyecto que verá su luz y deslumbrará a los ciegos que no crean en él.
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